artículo orginal

Rendimiento diagnóstico de la histopatología ósea en la infección relacionada con fracturas en un hospital especializado en Uruguay

Diagnostic performance of bone histopathology in fracture-related infection at a specialized hospital in Uruguay

Karina Tenaglia¹ Pedro Catalurda2, Andrea Cristiani³ Agustín Villalba² Alejandro Azziz² Julio Medina¹

1 Universidad de la República, Facultad de Medicina, Unidad Académica de Enfermedades Infecciosas, Montevideo, Uruguay.

² Instituto Nacional de Ortopedia y Traumatología, Montevideo, Uruguay.

³ Universidad de la República, Facultad de Medicina, Cátedra de Anatomía, Montevideo, Uruguay.

Open access

Recibido: 02/10/2025

Aceptado: 21/05/2026

Correspondencia: Karina Tenaglia, Instituto Nacional de Ortopedia y Traumatología, Unidad Académica de Enfermedades Infecciosas, Facultad de Medicina, Universidad de la República, Montevideo, Uruguay. Correo electrónico: ktenaglia2007@gmail.com.

Cómo citar: Tenaglia K, Catalurda P, Cristiani A, Villalba A, Azziz A, Medina J. Rendimiento diagnóstico de la histopatología ósea en la infección relacionada con fracturas en un hospital especializado en Uruguay. Rev. colomb. Ortop. Traumatol. 2026; 40: e657. https://doi.org/10.58814/01208845.657

How to cite: Tenaglia K, Catalurda P, Cristiani A, Villalba A, Azziz A, Medina J. [Diagnostic performance of bone histopathology in fracture-related infection at a specialized hospital in Uruguay]. Rev. colomb. Ortop. Tramatol. 2026; 40: e657. https://doi.org/10.58814/01208845.657

Copyright: ©2026 El (Los) autor(es). Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la Licencia Creative Commons Attribution 4.0 International, la cual permirte el uso, distribución y reproducción sin restricción alguna en cualquier medio, siempre que se den los créditos al autor y la fuente.

Resumen

Introducción: las infecciones relacionadas a fracturas (IRF) constituyen una de las complicaciones más complejas en la traumatología ortopédica, con alto impacto funcional y económico. El consenso internacional AO/EBJIS 2018 estableció criterios diagnósticos estandarizados que incluyen la histopatología ósea como criterio confirmatorio, aunque su rendimiento ha sido poco evaluado en América Latina.

Objetivos: caracterizar las IRF en un centro de referencia nacional y evaluar el rendimiento diagnóstico de la histopatología ósea en comparación con el cultivo intraoperatorio.

Metodología: estudio observacional prospectivo realizado entre el 1 de enero de 2021 y el 29 de febrero de 2024 en el Instituto Nacional de Ortopedia y Traumatología (Montevideo, Uruguay). Se incluyeron pacientes ≥18 años con sospecha o diagnóstico confirmado de IRF sometidos a cirugía con obtención de muestras profundas para cultivo microbiológico e histopatología ósea. Cada paciente fue incluido una sola vez. Se excluyeron fracturas vertebrales, infecciones protésicas, muestras superficiales y ausencia de muestras analizables. Se aplicaron los criterios AO/EBJIS 2018. El rendimiento de la histopatología se evaluó tomando el cultivo como estándar de referencia, calculando sensibilidad, especificidad, valores predictivos e IC95%.

Resultados: se analizaron 67 pacientes (edad media 43 ± 17,8 años; 73,13% varones). El 73,13% presentó factores predisponentes, el 52,24% fracturas expuestas y el 94,03% afectación de miembros inferiores. Se obtuvo aislamiento microbiológico en 77,61% (52/67), con infecciones polimicrobianas en 36,54%. Los microorganismos más frecuentes fueron Staphylococcus aureus (36,49%), Enterococcus spp. (9,46%) y bacilos Gram negativos (27%); el 18,75% de Staphylococcus spp. fueron resistentes a meticilina y el 44,44% de las Enterobacterales fueron multirresistentes. La histopatología fue positiva en 65,67% (44/67), con sensibilidad 73,08%, especificidad 60%, VPP 86,36% y VPN 39,13%. En pseudoartrosis (n=31), la sensibilidad fue 80% y el VPP 76,19%.

Conclusiones: las infecciones relacionadas a fracturas se asocian a traumatismos de alta energía y a una elevada proporción de microorganismos multirresistentes. La histopatología ósea constituye una herramienta diagnóstica complementaria al cultivo, con mayor valor confirmatorio que de exclusión, especialmente en pseudoartrosis.

Palabras clave: Fracturas; Fijación Interna de Fracturas; Infección de la Herida Quirúrgica; Histología; Diagnóstico Clínico; Enfermedades Óseas Infecciosas (DeCS).

Abstract

Introduction: Fracture-related infections (FRI) are among the most complex complications in orthopedic trauma, with significant functional and economic impact. The AO/EBJIS 2018 consensus established standardized diagnostic criteria including bone histopathology as a confirmatory criterion; however, its performance has been scarcely evaluated in Latin America.

Objectives: To characterize FRI in a national referral center and evaluate the diagnostic performance of bone histopathology compared with intraoperative culture.

Methodology: A prospective observational study was conducted between January 1, 2021 and February 29, 2024 at the National Institute of Orthopedics and Traumatology (Montevideo, Uruguay). Adults (≥18 years) with suspected or confirmed FRI undergoing surgery with deep tissue sampling for microbiological culture and histopathology were included. Each patient was included once. Vertebral fractures, prosthetic joint infections, superficial samples, and cases without analyzable samples were excluded. AO/EBJIS 2018 criteria were applied. Histopathological performance was evaluated using culture as reference, calculating sensitivity, specificity, predictive values, and 95% confidence intervals.

Results: A total of 67 patients were analyzed (mean age 43 ± 17.80 years; 73.13% male). Predisposing factors were present in 73.13%, open fractures in 52.24%, and lower limb involvement in 94.03%. Positive cultures were obtained in 77.61% (52/67), with polymicrobial infections in 36.54%. The most frequent pathogens were Staphylococcus aureus (36.49%), Enterococcus spp. (9.46%), and Gram-negative bacilli (27%); 18.75% of Staphylococcus spp. were methicillin-resistant and 44.44% of Enterobacterales isolates were multidrug-resistant. Histopathology was positive in 65.67% (44/67), with sensitivity 73.08%, specificity 60%, PPV 86.36%, and NPV 39.13%. In non-union (n=31), sensitivity was 80% and PPV 76.19%.

Conclusions: Fracture-related infections are associated with high-energy trauma and a high proportion of multidrug-resistant organisms. Bone histopathology is a complementary diagnostic tool to culture, with greater confirmatory than exclusion value, particularly in non-union.

Keywords: Fractures; Fracture Fixation; Surgical Wound Infection; Histology; Diagnosis; Bone Diseases, Infectious (MeSH).

Introduction

Las infecciones relacionadas a fracturas (IRF) constituyen una complicación grave de las lesiones óseas traumáticas. La definición actual fue estandarizada por el consenso internacional AO/EBJIS, que establece criterios confirmatorios y sugestivos integrando hallazgos clínicos, microbiológicos e histopatológicos.1,2 Estos criterios han sido validados, demostrando rendimiento diagnóstico adecuado en la práctica clínica.3

La incidencia de las IRF varía según el tipo de fractura, con tasas aproximadas de 1-2% en fracturas cerradas y hasta 25-30% en fracturas abiertas de alta energía.4 Su impacto clínico es considerable, ya que su manejo suele requerir múltiples procedimientos quirúrgicos, antibioterapia prolongada y hospitalizaciones extensas.4 Además, este escenario se asocia a un deterioro significativo de la calidad de vida y a la presencia de secuelas a largo plazo.5,6

Diversos factores de riesgo se han asociado al desarrollo de IRF, incluyendo el uso previo de antibióticos sistémicos y la inmunosupresión.7 En determinados contextos, como el trauma de alta energía, la infección puede presentar características microbiológicas particulares, ocasionando mayor complejidad en su manejo.8

En América Latina, los datos disponibles sobre infecciones relacionadas a fracturas son escasos y heterogéneos. En Uruguay no existen estimaciones nacionales; sin embargo, en un estudio realizado en un centro de referencia, las IRF representaron aproximadamente la mitad de las infecciones osteoarticulares asistidas.9

El diagnóstico de las IRF continúa siendo un desafío y requiere un enfoque multimodal.2 Las recomendaciones internacionales enfatizan la obtención de múltiples muestras de tejido profundo y advierten sobre las limitaciones de los marcadores séricos en el contexto del trauma reciente.10,11 En este sentido, los criterios diagnósticos propuestos han demostrado ser útiles para estandarizar la evaluación clínica.12

Dentro de las herramientas diagnósticas, la histopatología ósea ha cobrado relevancia como complemento del estudio microbiológico.11,12 La combinación de cultivos e histología permite mejorar la precisión diagnóstica en comparación con el uso aislado de cada técnica.11 La distribución heterogénea del proceso infeccioso en el tejido óseo respalda la necesidad de una estrategia de muestreo adecuada.13 En situaciones específicas, el análisis histológico intraoperatorio puede aportar información diagnóstica adicional.14

La presencia de infiltrado de polimorfonucleares en el tejido óseo constituye un criterio clave para el diagnóstico histopatológico de infección.15 Asimismo, la obtención de múltiples muestras de tejido profundo es fundamental para optimizar el rendimiento microbiológico y diferenciar contaminación de infección verdadera.12

En este contexto, los objetivos de este estudio fueron caracterizar las infecciones relacionadas a fracturas en un centro de referencia nacional y evaluar el rendimiento diagnóstico de la histopatología ósea en comparación con el cultivo intraoperatorio.

Metodología

Tipo de estudio, población y muestra

El presente estudio es de tipo observacional prospectivo de cohorte. Se incluyeron pacientes adultos (≥18 años) con sospecha o diagnóstico confirmado de infección relacionada a fractura, asistidos entre el 1 de enero de 2021 y el 29 de febrero de 2024 en el Instituto Nacional de Ortopedia y Traumatología, Montevideo, Uruguay. Se incluyeron 67 pacientes. Cada paciente fue incluido una sola vez, independientemente del número de reingresos o intervenciones relacionadas con la misma infección durante el período de estudio.

Criterios de inclusión

Pacientes adultos (≥18 años) con sospecha o diagnóstico confirmado de infección relacionada a fractura en quienes se obtuvieron muestras profundas para cultivo microbiológico y estudio histopatológico, mediante procedimiento quirúrgico abierto o biopsia percutánea.

Criterios de exclusión

Se excluyeron pacientes con infecciones de fracturas vertebrales, infecciones asociadas a prótesis articulares implantadas en el contexto de una fractura, muestras obtenidas en el primer desbridamiento de fracturas expuestas y pacientes sin muestras disponibles para análisis microbiológico o histopatológico.

Variables del estudio

El diagnóstico de infección relacionada a fractura se estableció según los criterios del consenso internacional AO/EBJIS 2018.1,2 Se consideraron criterios confirmatorios: la presencia de fístula ósea o sobre implante, pus intraoperatorio, el aislamiento del mismo microorganismo en al menos dos muestras profundas y los hallazgos histopatológicos compatibles, definidos como la presencia de >5 polimorfonucleares (PMN) por campo de gran aumento en muestras que incluyeran trabéculas óseas.1,15

Los criterios sugestivos incluyeron hallazgos clínicos, radiológicos o microbiológicos compatibles con infección, sin criterios confirmatorios.1 En las fracturas expuestas se utilizó la clasificación de Gustilo-Anderson.16 La pseudoartrosis se definió como ausencia de consolidación a los 9 meses o falta de progresión radiológica durante 3 meses consecutivos.17

Procedimiento

Se analizaron únicamente muestras obtenidas en quirófano (cirugía abierta o biopsia), excluyéndose las muestras superficiales. En pacientes con fractura expuesta, los cultivos se obtuvieron a partir de la segunda limpieza quirúrgica. La toma de muestras se realizó tras el desbridamiento del tejido necrótico. El número de muestras obtenidas por paciente no fue estandarizado, quedando a criterio del equipo quirúrgico tratante, en función de las características de cada caso. No obstante, se priorizó la obtención de múltiples muestras de tejido profundo, de acuerdo con las recomendaciones internacionales.

Las muestras microbiológicas se procesaron en el laboratorio de microbiología del centro según protocolos estandarizados, y los resultados se obtuvieron del sistema informático institucional (Plexus).

Las muestras histopatológicas se remitieron de forma periódica al Servicio de Anatomía Patológica del Hospital de Clínicas para su procesamiento, realizado por el mismo equipo de patólogos durante todo el período de estudio. El procesamiento incluyó fijación en formalina, cortes de 5 μm y tinciones con hematoxilina-eosina, Giemsa, Gram, PAS y Grocott. Se analizaron dos niveles con hematoxilina-eosina y se realizaron cortes adicionales para tinciones especiales.

El análisis se realizó sin conocimiento previo de la situación clínica ni de los resultados paraclínicos. Se evaluó la totalidad del tejido representado en los cortes histológicos, con un mínimo de 100 campos de gran aumento por muestra, de acuerdo con la metodología del servicio. El recuento de polimorfonucleares se realizó mediante microscopía óptica.

Datos recogidos

Se registraron variables demográficas y se consideraron factores de riesgo sistémicos (diabetes mellitus, inmunosupresión) y locales (tabaquismo), según lo consignado en la historia clínica. Asimismo, se recogieron características clínicas, biomarcadores inflamatorios, resultados microbiológicos e histopatológicos, procedimientos quirúrgicos, tratamiento antimicrobiano y evolución clínica.

Análisis estadístico

Los datos fueron analizados utilizando Stata versión 15.0 (StataCorp, College Station, TX, USA). Las variables continuas se expresaron como media y desviación estándar o mediana y rango intercuartílico, según su distribución, y las variables categóricas como frecuencias y porcentajes.

La comparación de variables continuas entre grupos se realizó mediante prueba t de Student o prueba de Mann–Whitney, y las variables categóricas mediante chi-cuadrado o prueba exacta de Fisher, según correspondiera.

El rendimiento diagnóstico de la histopatología se evaluó utilizando el cultivo microbiológico como estándar de referencia, calculando sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo y valor predictivo negativo, con intervalos de confianza del 95%. Se consideró estadísticamente significativo con un valor de p<0,05.

Consideraciones éticas

El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Facultad de Medicina (Expediente N.º 070153-000718-20, 12/2020) y se realizó de acuerdo con los principios de la Declaración de Helsinki,18 garantizando la confidencialidad de los datos. El comité de ética autorizó el uso de la información clínica con fines de investigación, sin requerimiento de consentimiento informado individual.

Resultados

Se incluyeron 67 pacientes con diagnóstico de IRF. Las características epidemiológicas se presentan en la Tabla 1. La edad media fue de 43 ± 17,80 años, y el 73,13% (n=49) fueron varones. La mediana de la estancia hospitalaria fue de 22 días (RIC: 12-34).

El 73,13% (n=49) presentó al menos un factor de riesgo para IRF, siendo el tabaquismo el más frecuente (79,59%; n=39). El 52,24% (n=35) correspondió a fracturas expuestas y el mecanismo de trauma predominante fue el siniestro de tránsito (49,25%; n=33). La localización más frecuente fue en miembros inferiores (94,03%; n=63).

Tabla 1. Características basales de la población (n=67).

Característica

n(%)

Edad (años)*

43 ± 17,80

Sexo masculino

49 (73,13)

Estadía hospitalaria (días)**

22 (12-34)

Factores de riesgo para infección (n=49)

Diabetes mellitus

9 (18,37)

Tabaquismo

39 (79,59)

Inmunosupresión

4 (8,16)

Características de la fractura

Miembro inferior

63 (94,03)

Fractura expuesta

35 (52,24)

Mecanismo lesional

Siniestro de tránsito

33 (49,25)

Otras causas (incluye armas de fuego y otros mecanismos)

34 (50,75)

* Media ± DE** Mediana (RIC)

Fuente: elaboración propia

Características de la fractura e infección, presentación clínica y paraclínica

El 80,59% (54/67) de las infecciones correspondió a formas crónicas, con predominio en tibia y fémur.

Los signos y síntomas más frecuentes fueron signos locales de inflamación en el 59,70% (n=40), dolor en el 47,76% (n=32) y fístula en el 34,33% (n=23). La fiebre y otros síntomas se presentaron en el 20,90% (n=14). El 65,67% (n=44) presentó dos o más manifestaciones clínicas concomitantes.

Los valores de proteína C reactiva estuvieron disponibles en 66 pacientes al ingreso y en 51 al egreso hospitalario.

Al ingreso, el 51,52% de los pacientes presentó valores <50 mg/L, el 28,79% entre 50–200 mg/L y el 12,12% >200 mg/L, con un 7,58% de datos no disponibles. Al egreso, se observó un predominio de valores <50 mg/L (70,59%), con una disminución proporcional de los valores entre 50–200 mg/L (13,73%) y >200 mg/L (5,88%), y un 9,80% de datos no disponibles (Tabla 2).

Tabla 2. Evolución de los niveles de proteína C reactiva al ingreso y egreso en pacientes con infección relacionada a fractura.

PCR (mg/L)

Ingreso hospitalario n=66 (%)

Egreso hospitalario n=51 (%)

<50

34 (51,52)

36 (70,59)

50–200

19 (28,79)

7 (13,73)

> 200

8 (12,12)

3 (5,88)

Dato no disponible

5 (7,58)

5 (9,80)

Nota: Los porcentajes se calcularon sobre el número de pacientes en cada momento. El dato no disponible corresponde a ausencia de registro de PCR al momento del egreso.

Fuente: elaboración propia.

Se dispuso de estudios radiográficos en la totalidad de los pacientes (n=67). El 44,78% (n=30) presentó fractura no consolidada con lisis ósea y/o aflojamiento del implante, el 19,40% (n=13) fractura aguda no consolidada, el 16,42% (n=11) consolidación ósea y el 19,40% (n=13) presentó otros hallazgos, incluyendo defecto óseo, pseudoartrosis o geodas.

Diagnóstico de infección

El 94,03% (63/67) presentó al menos un criterio diagnóstico mayor y el 95,52% (64/67), al menos un criterio menor.

Entre los 63 pacientes con al menos un criterio mayor, el patrón más frecuente fue el cultivo microbiológico positivo como único criterio mayor (26,98%; n=17), seguido de la combinación de anatomía patológica y cultivo microbiológico (23,80%; n=15), y la asociación de fístula con cultivo microbiológico (20,63%; n=13). Otros patrones incluyeron fístula como único criterio mayor (9,52%; n=6), anatomía patológica como único criterio mayor (7,93%; n=5), la combinación de fístula, anatomía patológica y cultivo microbiológico (9,52%; n=6), y fístula asociada a anatomía patológica (1,58%; n=1).

En relación con los criterios sugestivos (menores), el 95,52% (64/67) presentó al menos uno. Considerando la coexistencia de estos criterios y asignando a cada paciente una única combinación, se identificaron distintos patrones, cuya distribución se detalla en la Tabla 3.

Tabla 3. Criterios sugestivos (menores) de infección relacionada a fractura según el consenso AO/EBJIS (n=64).

Criterios sugestivos

n(%)

Tener un cultivo positivo

1 (1,56)

Pseudoartrosis

19 (29,69)

Signos inflamatorios locales

29 (45,31)

Signos inflamatorios locales + derrame articular

7 (10,94)

Signos inflamatorios locales + pseudoartrosis

8 (12,50)

Fuente: elaboración propia.

Se obtuvo aislamiento microbiológico en el 77,61% (52/67) de los pacientes; de estos, el 36,54% (19/52) correspondió a infecciones polimicrobianas. Se identificaron 74 microorganismos (Tabla 4).

Tabla 4. Distribución de los microorganismos aislados en infecciones relacionadas a fractura (n=74).

Microorganismo

n (%)

Staphylococcus aureus

27 (36,49)

Enterococcus spp.

7 (9,46)

Streptococcus spp.

6 (8,11)

Enterobacter spp.

7 (9,46)

Staphylococcus coagulasa negativa

5 (6,76)

Bacillus spp. y otros Gram positivos

5 (6,76)

Pseudomonas aeruginosa

6 (8,11)

Escherichia coli

5 (6,76)

Klebsiella pneumoniae, Proteus spp y Citrobacter spp.

6 (8,10)

Fuente: elaboración propia.

Entre los aislamientos de Staphylococcus spp. (n=32), el 18,75% (n=6) fueron resistentes a meticilina. Entre las enterobacterias (n=18), el 44,44% (n=8) presentó multirresistencia, y entre los bacilos Gram negativos no fermentadores (n=7) el 28,57% (n=2) presentó multirresistencia.

Anatomía patológica

El 65,67% (44/67) de las biopsias óseas fueron positivas para infección. Utilizando el cultivo microbiológico como referencia, la anatomía patológica mostró una sensibilidad de 73,08% (IC95%: 59,80–83,20), una especificidad de 60% (IC95%: 35,80–80,20), un valor predictivo positivo de 86,36% (IC95%: 73,30–93,60) y un valor predictivo negativo de 39,13% (IC95%: 22,20–59,20) (Tabla 5).

Tabla 5. Rendimiento diagnóstico de la anatomía patológica en comparación con el cultivo microbiológico.

Cultivo positivo

Cultivo negativo

Total

Anatomía patológica positiva

38

6

44

Anatomía patológica negativa

14

9

23

Total

52

15

67

Fuente: elaboración propia.

Pseudoartrosis

En pacientes con pseudoartrosis (46,27%; 31/67), la anatomía patológica mostró una sensibilidad de 80% (IC95%: 60,00–92,30), una especificidad de 54,55% (IC95%: 28,00–78,70), un valor predictivo positivo (VPP) de 76,19% (IC95%: 56,70–89,90) y un valor predictivo negativo (VPN) de 60% (IC95%: 31,30–83,20) (Tabla 6).

Tabla 6. Rendimiento diagnóstico de la anatomía patológica en comparación con el cultivo microbiológico.

Cultivo positivo

Cultivo negativo

Total

Anatomía patológica positiva

16

5

21

Anatomía patológica negativa

4

6

10

Total

20

11

31

Fuente: elaboración propia.

Tratamiento

El 97,01% (65/67) de los pacientes recibió tratamiento médico-quirúrgico. Entre los pacientes con fractura expuesta (n=35), el 68,57% (24/35) requirió un único desbridamiento quirúrgico y el 31,43% (11/35) dos o más.

El material de osteosíntesis fue retirado en el 50% (25/50) de los pacientes portadores.

Todos los pacientes recibieron tratamiento antimicrobiano; el 88,06% (59/67) lo hizo en esquema de biterapia. Los antibióticos más utilizados por vía parenteral fueron trimetoprim-sulfametoxazol, amikacina, cefazolina, vancomicina y meropenem. Por vía oral se emplearon principalmente trimetoprim-sulfametoxazol, doxiciclina y cefalexina. La mediana de duración del tratamiento intravenoso fue de 14 días (RIC: 8–20).

Discusión

En esta cohorte de pacientes con IRF, la histopatología ósea se comportó como una herramienta diagnóstica complementaria, con mayor capacidad para confirmar la infección que para excluirla, en concordancia con los valores de sensibilidad (73,08%) y valor predictivo positivo (86,36%) observados, así como con un valor predictivo negativo bajo (39,13%). Este comportamiento fue más evidente en el subgrupo de pacientes con pseudoartrosis, donde el rendimiento diagnóstico fue superior.

La cohorte se caracterizó por el predominio de pacientes jóvenes, con compromiso de miembros inferiores y una alta proporción de infecciones crónicas, en línea con lo descrito en series contemporáneas de IRF.4,5

A nivel clínico, predominó el sexo masculino, con elevada frecuencia de factores predisponentes, entre los que destacaron el tabaquismo y la diabetes mellitus, en concordancia con lo reportado en estudios previos.7,19

Asimismo, las IRF se han vinculado a traumatismos de alta energía, fracturas expuestas y compromiso predominante de miembros inferiores, lo que se refleja en esta serie de casos, donde los siniestros de tránsito constituyeron el principal mecanismo lesional y más de la mitad de los casos correspondieron a fracturas expuestas.4,5,20

En relación con la localización, se observó un claro predominio de compromiso de miembros inferiores, con la tibia como el hueso más frecuentemente afectado. Este hallazgo es consistente con lo descrito en la literatura internacional, donde las fracturas tibiales presentan mayor riesgo de infección debido a su escasa cobertura de partes blandas y mayor exposición en traumatismos de alta energía.4,5 Desde el punto de vista clínico, la presentación estuvo dominada por signos locales de inflamación y dolor, con una proporción relevante de pacientes con fístula activa y frecuente coexistencia de múltiples manifestaciones clínicas, lo que refleja la complejidad de la IRF en la práctica clínica.20

En el presente estudio, la aplicación sistemática de los criterios diagnósticos del consenso internacional AO/EBJIS 2018 permitió una identificación estandarizada de la IRF.1 La mayoría de los casos se confirmó mediante cultivo microbiológico, aunque la presencia de fístula y los hallazgos histopatológicos también contribuyeron al diagnóstico. Estos resultados refuerzan la utilidad de un enfoque diagnóstico basado en criterios definidos, facilitando la comparabilidad entre estudios y su aplicación en la práctica clínica.1

El rendimiento diagnóstico de la anatomía patológica evidenció su papel como herramienta complementaria en la IRF, con mayor capacidad confirmatoria que de exclusión. En la serie estudiada, la positividad histopatológica fue del 65,67%, con sensibilidad de 73,08% y valor predictivo positivo de 86,36% utilizando el cultivo como estándar de referencia. En el subgrupo de pseudoartrosis, el rendimiento fue mayor, lo que sugiere un papel particularmente relevante en formas crónicas o de evolución prolongada. Estos hallazgos son concordantes con estudios previos que han demostrado un alto valor confirmatorio de la histología ósea.15 En este sentido, el punto de corte de infiltrado polimorfonuclear influye significativamente en la especificidad diagnóstica, alcanzando valores elevados cuando se utilizan umbrales estrictos.15 En concordancia, un mayor infiltrado inflamatorio se asocia con un alto valor predictivo positivo para infección.15 En este contexto, los resultados refuerzan el papel de la anatomía patológica como herramienta diagnóstica complementaria, que debe interpretarse en conjunto con la clínica y la microbiología.11,12 Asimismo, debe considerarse que el cultivo microbiológico, utilizado como estándar de referencia, presenta limitaciones en sensibilidad, especialmente en pacientes previamente expuestos a antimicrobianos.12

Desde el punto de vista microbiológico, en la presente cohorte predominó Staphylococcus aureus, seguido de Enterococcus spp. y bacilos Gram negativos. Este patrón coincide con lo descrito en la literatura, donde los cocos Gram positivos son los microorganismos más frecuentes en IRF, aunque con una participación relevante de bacilos Gram negativos, especialmente en el contexto de fracturas expuestas y traumatismos de alta energía.21,22 La proporción de infecciones polimicrobianas observada refuerza la complejidad microbiológica de estas infecciones, probablemente vinculada a la contaminación inicial del trauma y a la necesidad de procedimientos quirúrgicos repetidos.20

Un hallazgo relevante fue la elevada proporción de resistencia antimicrobiana, tanto en cocos Gram positivos como en bacilos Gram negativos. La presencia de Staphylococcus spp. meticilino resistentes y de enterobacterias multirresistentes plantea desafíos terapéuticos significativos, al limitar las opciones antimicrobianas con adecuada penetración ósea y seguridad para tratamientos prolongados. Esta problemática es particularmente relevante en los bacilos Gram negativos multirresistentes, donde las alternativas terapéuticas, especialmente por vía oral, son limitadas. En este contexto, los hallazgos son concordantes con lo reportado en la literatura internacional.21,23

En cuanto al tratamiento, la mayoría de los pacientes requirió manejo médico-quirúrgico, con necesidad de desbridamiento y, en una proporción relevante, retiro del material de osteosíntesis, en concordancia con los principios actuales de manejo de la IRF.20,24 La estrategia antimicrobiana combinó antibióticos endovenosos y orales, siendo trimetoprim-sulfametoxazol, doxiciclina y cefalexina los más utilizados por vía oral, en relación con su adecuada biodisponibilidad y perfil de penetración ósea.25-28

Entre las fortalezas del estudio se destacan su diseño prospectivo, la integración sistemática de microbiología e histopatología y la aplicación de criterios diagnósticos internacionales. Como limitaciones, se reconoce su carácter unicéntrico y el tamaño muestral, que pueden restringir la generalización de los resultados, particularmente en análisis por subgrupos.

En conjunto, los resultados sugieren que la histopatología ósea constituye una herramienta diagnóstica complementaria de valor en la IRF, con mayor capacidad confirmatoria que de exclusión, que debe interpretarse en conjunto con la clínica y la microbiología, apoyando su integración dentro de un enfoque diagnóstico basado en criterios estandarizados.1,2

Conclusiones

Las infecciones relacionadas a fracturas afectan predominantemente a adultos jóvenes en el contexto de traumatismos de alta energía, con compromiso principal de miembros inferiores y una elevada proporción de infecciones crónicas. Desde el punto de vista microbiológico, se caracterizan por el predominio de Staphylococcus aureus y una proporción relevante de microorganismos multirresistentes.

La histopatología ósea constituye una herramienta diagnóstica complementaria al cultivo microbiológico, con mayor valor confirmatorio que de exclusión, particularmente en pacientes con pseudoartrosis. Su integración dentro de un enfoque diagnóstico basado en criterios internacionales contribuye a mejorar la precisión diagnóstica en la infección relacionada a fractura.

Conflictos de interés

Ninguno reportado por los autores.

Financiación

Ninguno reportado por los autores.

Agradecimientos

Ninguno reportado por los autores.

Uso de inteligencia artificial

Los autores declaran haber utilizado herramientas de inteligencia artificial (ChatGPT, OpenAI) como apoyo en la redacción y edición del manuscrito. El contenido científico, análisis e interpretación de los datos son responsabilidad exclusiva de los autores.

Referencias

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